El francés Henri B. Kagan y el japonés Kenso Soai fueron reconocidos por sus descubrimientos sobre la homoquiralidad, una propiedad clave de las moléculas presentes en los organismos vivos y fundamental para el desarrollo de medicamentos.
La Real Academia Sueca de Ciencias otorgó el Premio Nobel de Química 2026 a Henri B. Kagan y Kenso Soai por sus investigaciones sobre los “efectos no lineales y autocatálisis en la síntesis orgánica asimétrica”.
El trabajo de ambos científicos permitió avanzar sobre “uno de los mayores misterios de la química”: por qué los organismos vivos utilizan una sola de las dos posibles orientaciones espaciales de determinadas moléculas. El fenómeno se conoce como homoquiralidad.
“Algunas moléculas, como los aminoácidos, existen en dos variantes que son imágenes especulares la una de la otra. Sin embargo, los organismos vivos solo contienen una de estas imágenes especulares”, explicó la Academia al anunciar el reconocimiento.
Kagan, de 95 años y profesor de la Universidad de París-Saclay, desarrolló una nueva manera de controlar las reacciones químicas y demostró que era posible generar una cantidad mayor de una de esas formas especulares. Su aporte resultó especialmente relevante para la fabricación de fármacos, sabores, aromas y nuevos materiales.
Soai, de 76 años y docente de la Universidad de Ciencias Naturales de Tokio, consiguió después producir una sola de las dos imágenes especulares mediante una reacción que pasó a llevar su nombre. La Academia la definió como “uno de los experimentos químicos más espectaculares realizados hasta la fecha”.
Sus descubrimientos también reavivaron las investigaciones sobre el origen de la vida. “La reacción de Soai despertó un nuevo entusiasmo en los químicos que quieren entender los orígenes de la vida”, señaló el organismo.
Al conocer la noticia, Soai resumió su emoción en una frase: “Es el día más increíble de mi vida”.
Ambos científicos compartirán una dotación de 12 millones de coronas suecas, equivalente a unos 1,2 millones de dólares.
