Detrás de esta decisión institucional se esconde un factor demográfico que las autoridades del sanatorio calificaron como «innegable»: la fuerte caída en la tasa de natalidad.
En Argentina, las cifras oficiales del Ministerio de Salud de la Nación revelan que entre 2014 y 2024, los nacimientos descendieron un 47% y pasaron de 777 mil a apenas 413.135 anuales.
Este derrumbe llevó el promedio de hijos por mujer a un piso histórico de 1,23, un valor que se sitúa muy por debajo de la tasa de reemplazo de 2,1 necesaria para mantener la estabilidad poblacional.
Específicamente en la Ciudad de Buenos Aires, los valores de nacimientos se encuentran en sus niveles mínimos, registrando apenas 6,9 nacidos vivos por cada mil habitantes.
Entre las causas, los especialistas destacan la mayor autonomía de las mujeres y una drástica baja del 65% en la fecundidad adolescente durante la última década merced de los programas de prevención del embarazo adolescente.
No es, sin embargo, un fenómeno privativo de la Argentina sino que todo por lo contrario se registra en todo el mundo. Países de la región como Chile y Uruguay presentan estadísticas similares, al igual que naciones europeas y asiáticas.
En Francia, por ejemplo, 2025 marcó la tasa de natalidad más baja desde la Segunda Guerra Mundial, registrándose por primera vez más muertes que nacimientos.
Por su parte, en Italia, la tasa de fecundidad cayó de 1,38 en 2014 a 1,18 en 2024, consolidando una crisis demográfica que obliga a los sistemas de salud a replantear sus estructuras de atención.