El «Súper Niño» podría extenderse hasta 2027: ¿Cómo impactaría en Argentina?

El escenario climático para los próximos meses vuelve a encender la atención en Argentina. El fenómeno de El Niño ya está presente y los modelos anticipan que continuará fortaleciéndose hacia finales de 2026.

6a6a2d6095314_1011_568!.jpg

En este contexto, la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica de Estados Unidos (NOAA) estima que el 97% de las malas condiciones persistirán hasta comienzos del  2027, es decir, durante el final el verano y el otoño argentino.

¿Qué es un «Súper Niño» y por qué genera preocupación?

El Niño forma parte del fenómeno ENOS y se caracteriza por un calentamiento anómalo de las aguas superficiales del Pacífico ecuatorial central y oriental.

Estas modificaciones en el océano alteran la circulación atmosférica y pueden repercutir sobre las temperaturas y precipitaciones en diferentes regiones del planeta.

El término «Súper Niño» no constituye una categoría oficial de alerta meteorológica, sino que suele utilizarse para describir episodios de intensidad excepcional.

El panorama viene siendo seguido de cerca desde hace meses. En junio, el Servicio Meteorológico Nacional (SMN) informaba que los organismos especializados proyectaban un 90% de probabilidad de desarrollo de El Niño durante el invierno de 2026.

A escala internacional, la Organización Meteorológica Mundial también anticipó que el episodio podía alcanzar una intensidad al menos moderada y eventualmente fuerte.

El «Súper Niño» podría seguir hasta 2027: ¿Cómo impactaría en Argentina?

Para Argentina, uno de los principales puntos de atención estará puesto en las precipitaciones. Los primeros escenarios estacionales muestran posibilidades de lluvias superiores a los valores habituales.

Según lo informado, las lluvias serían principalmente sobre sectores del este del país y la Cuenca del Plata, aunque el comportamiento final dependerá de otros factores atmosféricos.

Un episodio intenso puede favorecer períodos con lluvias abundantes y tormentas fuertes, aumentando el riesgo de anegamientos, crecidas de ríos y complicaciones en zonas vulnerables.

Sin embargo, El Niño no implica que vaya a llover permanentemente ni permite anticipar con meses de anticipación dónde ocurrirá cada tormenta.

Además, existen otros patrones capaces de potenciar o amortiguar sus efectos en Argentina. Entre ellos aparecen el Modo Anular del Sur (SAM), vinculado con el comportamiento de los vientos alrededor de la Antártida, y el Dipolo del Océano Índico. La interacción entre estos sistemas será clave durante la primavera y el verano.

Por este motivo, aunque las proyecciones apuntan a la continuidad y fortalecimiento de El Niño, todavía existe incertidumbre sobre su intensidad máxima y sobre los impactos concretos en cada provincia. Las actualizaciones de los próximos meses permitirán definir con mayor precisión cómo atravesará Argentina la temporada 2026-2027.

Déjanos tu comentario