La consagración de Luiz Inácio Lula da Silva en el vecino país no solo reconfiguró el tablero político regional, sino que desató un cimbronazo financiero que impacta de inmediato en el bolsillo de los viajeros.
Tras los comicios, la moneda brasileña sufrió una marcada depreciación frente al dólar, un fenómeno económico que se convirtió en una excelente noticia para los miles de argentinos que ya se encuentran organizando sus vacaciones de verano en los principales centros turísticos del territorio brasileño.
Con un real considerablemente más accesible, los costos cotidianos en destino, que durante las últimas temporadas representaban un verdadero desafío para los visitantes extranjeros, experimentarán una retracción muy importante en su conversión a moneda extranjera. Desde el alojamiento y los alquileres temporarios hasta el transporte interno, la gastronomía en paradores y las compras habituales, todo el abanico de consumos diarios se encamina a ofrecer una relación de precios sumamente conveniente para los bolsillos, posicionando otra vez al país vecino como una alternativa altamente competitiva.
