Formas de recuperar una sopa que quedó demasiado salada

Una sopa demasiado salada puede parecer difícil de solucionar, especialmente cuando el exceso de condimento se nota apenas se prueba. Sin embargo, antes de descartarla hay algunos recursos sencillos que permiten suavizar el sabor y recuperar el equilibrio de la preparación.

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Una de las alternativas más efectivas es aumentar el volumen de la sopa agregando más líquido sin sal. Puede ser agua o, si la receta lo permite, un caldo sin sal. Lo importante es incorporarlo de a poco y volver a probar para no terminar con una preparación demasiado aguada.

Otra posibilidad es sumar más ingredientes que formen parte de la receta. Verduras, legumbres, arroz, fideos o papa pueden aumentar la cantidad total de comida y hacer que la sal quede más repartida. En este caso, conviene tener en cuenta que los ingredientes agregados también deben estar preparados sin sal.

Si la sopa admite una textura más cremosa, incorporar un poco de leche, crema o algún ingrediente similar también puede ayudar a suavizar la intensidad del sabor. La elección dependerá del tipo de sopa y de los ingredientes que ya tenga.

Existe además un consejo muy repetido que consiste en colocar una papa cruda dentro de la olla para que absorba la sal. Sin embargo, la papa no extrae selectivamente el exceso de sal y al cocinarse absorbe agua y otros componentes de la sopa. Por eso, no es un método mágico para corregir una preparación demasiado salada.

Para evitar que vuelva a ocurrir, lo mejor es agregar la sal de manera gradual y probar la preparación durante la cocción. También conviene recordar que algunos caldos, quesos, embutidos y otros ingredientes ya contienen bastante sodio, por lo que pueden modificar el resultado final aunque no se haya agregado demasiada sal directamente.

 

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