Frutas y verduras que casi nadie guarda bien

Algunos hábitos cotidianos pueden hacer que se arruinen más rápido de lo que deberían, pero con pequeños cambios podés conservarlas mejor

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¿Comprás frutas y verduras frescas y a los pocos días ya están pasadas, blandas o con mal olor? No siempre es cuestión de mala suerte o baja calidad: muchas veces, los errores están en cómo las almacenamos. Acá, repasamos los más comunes y cómo solucionarlos de forma práctica.

  1. Guardarlas todas juntas (y sin criterio)

No todo va a la heladera, ni todo puede ir en la misma bolsa. Algunas frutas liberan etileno, un gas que acelera la maduración (como las manzanas, bananas o paltas), y pueden afectar a otras si están muy cerca.

Solución: separá las frutas que emiten etileno de las más sensibles, y usá cajones o contenedores distintos dentro de la heladera.

  1. Meter todo apenas llegás del súper

Algunos vegetales como los tomates, las cebollas, las papas o el ajo no deberían ir a la heladera, ya que el frío cambia su textura y sabor.

Solución: guardalos en un lugar fresco, seco y oscuro (como una alacena ventilada), preferentemente en bolsas de papel o canastas abiertas.

  1. Lavar antes de guardar

Lavar frutas y verduras apenas las traés puede parecer una buena idea, pero la humedad extra favorece la aparición de moho y acelera el deterioro.

Solución: lavá justo antes de consumir, y si necesitás dejarlas listas, asegurate de secarlas bien antes de guardarlas.

  1. No revisar con frecuencia

A veces se arruina una banana o un tomate, y todo lo que está cerca termina en la basura también.

Solución: hacete el hábito de revisar tus frutas y verduras cada dos o tres días. Sacá lo que ya esté muy maduro o en mal estado para evitar que se “contagien”.

  1. Usar bolsas cerradas o sin ventilación

El encierro y la falta de aire favorecen la humedad y los hongos.

Solución: usá bolsas de red, papel o recipientes con ventilación. En la heladera, también podés usar frascos de vidrio para hojas verdes ya lavadas y secas.

Bonus: ¿qué sí va a la heladera y qué no?

Heladera: zanahoria, brócoli, espinaca, lechuga, uvas, frutillas, zapallito, repollo

Fuera de heladera: cebolla, papa, ajo, tomate, banana, palta (hasta que madure), frutas de carozo

Cuidar estos detalles te puede ayudar a ahorrar dinero, evitar desperdicio y aprovechar mejor tus compras frescas.

 

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