Dormir bien es fundamental para el crecimiento, el aprendizaje y el bienestar emocional de chicos y adolescentes. Sin embargo, los problemas de sueño en estas etapas son bastante frecuentes y muchas veces se ven como algo normal. ¿Qué se puede hacer desde casa para mejorar la calidad del descanso?
- Establecer horarios regulares
Ir a dormir y levantarse siempre a la misma hora (incluso los fines de semana) ayuda a regular el ritmo circadiano. Los chicos necesitan entre 9 y 11 horas de sueño por noche, y los adolescentes, al menos 8.
- Reducir el uso de pantallas antes de dormir
La exposición a la luz azul de celulares, tablets o computadoras puede retrasar la producción de melatonina, la hormona que induce el sueño. Lo ideal es que no usen pantallas al menos una hora antes de acostarse.
- Cuidar el ambiente del dormitorio
Un espacio oscuro, silencioso y a temperatura agradable favorece el descanso. También conviene evitar que la cama se use para actividades como comer, estudiar o jugar.
- Prestar atención a las cenas
Una cena muy pesada o muy cerca del horario de ir a dormir puede dificultar el sueño. También es importante reducir el consumo de cafeína (presente en gaseosas, chocolate o algunos tés).
- Fomentar rutinas relajantes previas al sueño
Leer un libro, escuchar música tranquila o tomar un baño tibio son actividades que ayudan a bajar revoluciones y preparar el cuerpo para descansar.
- Observar cómo están emocionalmente
El estrés escolar, los cambios hormonales o situaciones familiares pueden afectar el descanso. Si hay insomnio persistente, pesadillas frecuentes o somnolencia durante el día, conviene consultar a un especialista.
El sueño es un pilar del bienestar, y aunque a veces parezca difícil de lograr, pequeños ajustes pueden generar grandes cambios. Acompañar a chicos y adolescentes en este proceso es clave para que desarrollen hábitos de descanso saludables desde temprano.
