No siempre hace falta comprar nada para que un espacio se sienta renovado.
Con un poco de creatividad, lo que ya tenés puede transformarse en detalles deco con onda, funcionales y muy personales.
- Reordená muebles para cambiar la energía
A veces un cambio de ubicación alcanza para que un ambiente se sienta nuevo. Probá mover el sillón, girar la mesa o crear un rincón de lectura con una lámpara y una manta.
- Usá frascos y botellas como floreros
Los frascos de vidrio transparentes, las botellas de colores o incluso los envases de alimentos pueden convertirse en floreros lindos. Sumales ramitas secas, flores del super o eucalipto.
- Armá cuadros con revistas o bolsas de tiendas
Las revistas viejas tienen fotos increíbles. Recortá páginas, ponelas en marcos que ya tengas o pegadas con cinta doble faz para un look minimalista. Las bolsas de marcas lindas también quedan top.
- Reutilizá telas o pañuelos como manteles o caminos
Un pañuelo estampado puede ser un centro de mesa. Un pedazo de tela sirve de camino para darle color al comedor sin gastar un peso.
- Convertí bandejas en organizadores
Las bandejas que duermen en la alacena pueden funcionar como organizadores de perfumes, velas o llaves. Ordenan y al mismo tiempo decoran.
- Agrupá objetos para que se vean más armados
Tres velas juntas quedan mejor que una sola. Lo mismo con marcos, libros, plantas pequeñas o adornos. Agrupar crea la sensación de “rinconcito intencional”.
- Renová con luz cálida
Cambiá una lámpara fría por una cálida y ya cambia todo. La iluminación hace magia y no requiere comprar decoración nueva.
- Basate en colores que ya existen
En lugar de sumar cosas nuevas, reorganizá por paletas: juntá objetos que compartan un color. Automáticamente el espacio queda más cohesionado.
