Un anestesiólogo, que se desempeñaba en la guardia del Hospital General de Niños Ricardo Gutiérrez y había sido residente del Hospital Rivadavia, fue encontrado muerto el pasado 23 de febrero en su domicilio. En el lugar se hallaron estupefacientes y equipamiento médico, lo que dio inicio a una investigación sobre el origen de esos insumos.
A partir de ese hallazgo, la causa avanzó sobre la procedencia de las sustancias y derivó en el Hospital Italiano, donde se detectó el faltante de anestésicos de uso restringido. En ese marco, Hernán Boveri, médico del área de Anestesiología, y Delfina Lanusse, residente de tercer año de la especialidad, quedaron señalados como los principales sospechosos por la presunta sustracción de propofol y fentanilo.
