«En general, el que tiene un comercio o una PYME, la estamos pasando muy mal. La gente no tiene plata. Entra mucha gente a llevar ‘minorías’, no sé, una bolsita de arena, los 10 kilos de cemento, compras chicas. Entra un montón de gente, y a veces no lo podemos creer la caja que hacemos, diaria», explicó.
Aunque al final del día haya habido numerosas ventas, los montos facturados y los volúmenes despachados dejan mucho que desear, sobre todo cuando los servicios e insumos se volvieron más caros.
«Falta el cliente que venía antes. Nos está costando mantenernos con el aumento del gasoil, de la logística, de los camiones«, enumeró el comerciante, que mantuvo este viernes «una reunión con colegas para ver qué solución le podemos encontrar a esto».
«Hay muchos colegas que han cerrado el negocio gente que saca de los ahorros para seguir manteniendo esto. Nosotros seguimos apostando al trabajo, pero así nos cuesta un montón. Los números no están dando», reveló.
La construcción cayó un 10% en lo que va del gobierno de Javier Milei y las últimas cifras oficiales dan cuenta de una caída del empleo en esa actividad que, junto con la industria, representan el 62% de los puestos perdidos.