Uno esperaba las medidas económicas rápidamente. Se estuvieron preparando, supuestamente, durante las últimas tres semanas.
Se pensaba que Javier Milei iba a arrancar con todo este lunes, y principalmente luego de escuchar su enérgico discurso en la asunción presidencial del domingo.
Pero hasta ahora, nada. No hay medidas.
¿Había tiempo suficiente, no?
Esto significa la angustia de muchísimas personas. Del comerciante que no sabe cuánto van a valer las cosas, del consumidor que también espera saber lo mismo, o del que le pueda sobrar algún mango y que no sabe cómo cuidarlo, si ahorrarlo o invertirlo, y cómo hacerlo.
Todo está frenado a la espera de «lo que vendrá». Pero «lo que vendrá», todavía no llega. Y ya empezamos a bordear la desesperación.
De hecho, el primer día de Gobierno (lunes) fue de cepo «hard» y virtual feriado cambiario.
No sabemos cuánto valdrá el boleto de colectivo. Ni las tarifas de servicios públicos. Ni los productos de la canasta básica, cuyo 56% de los bienes tiene ya aumentos semanales.
La economía es un descalabro y no lo estoy negando. Pero uno pensaba que la encerrona en Hotel Libertador era para laburar, laburar, laburar y arrancar con toda. No está sucediendo. ¿O es a propósito?
De hecho, aún hay dependencias donde no se designaron funcionarios. En el BCRA, hasta este lunes, continuaba Miguel Pesce.
La incertidumbre es total. Y no podemos estar siempre viviendo en esta agonía y esta angustia.
Andrés Battistella
grupoderf@hotmail.com
