Para demostrarlo, el equipo dirigido por el Dr. Simon Crowe testeó a 92 personas que tenían diferentes niveles de cafeína en el organismo.
A todos les colocaron auriculares y les hicieron oír un audio de tres minutos en el que, según les dijeron, podrían llegar a escuchar fragmentos de Bing Crosby cantando “White Christmas”.
Los participantes debían presionar un botón cuando escucharan la melodía, pero el clip, en verdad, no contenía música en lo absoluto.
Aunque algunos pocos individuos del grupo que no había consumido cafeína creyeron oír la voz de Crosby, quienes habían tomado mucho café (cinco o más tazas) presionaron el triple de veces el botón. Este efecto fue aún más evidente en las personas que, además, admitían sentirse estresadas.
El Dr. Crowe sostuvo que los altos niveles de estrés y la cafeína hacen que los seres humanos sean “más propensos a reaccionar de forma exagerada a su medio ambiente. Por eso creyeron escuchar cosas que no estaban allí”.
Y agregó: “Hay un vínculo entre los altos niveles de estrés y la psicosis, y la cafeína se relaciona con la propensión a la alucinación. La combinación de cafeína y el estrés incrementa la posibilidad de que un individuo experimente un síntoma de tipo psicótico”.
