La resequedad en los labios no es solo cosa del invierno, muchas personas conviven con tirantez, descamación o grietas durante todo el año sin darse cuenta de que algunos hábitos cotidianos pueden estar jugando en contra.
Esa piel es más fina y tiene menos glándulas sebáceas que el resto del rostro, por lo que pierde humedad con facilidad. Por eso, pequeños errores repetidos pueden empeorar el cuadro.
Errores frecuentes que resecan más
Hay conductas muy comunes que, lejos de ayudar, terminan agravando la sequedad.
– Lamerse los labios constantemente
– Usar bálsamos con fragancias o mentol
– Exfoliar en exceso o con productos muy abrasivos
– No protegerlos del sol
– Usar labiales mate de larga duración sin buena hidratación previa
– Tomar poca agua a lo largo del día
La saliva, por ejemplo, da alivio momentáneo pero después evapora y deja la piel más seca que antes.
Otros factores que influyen
Además de los hábitos, hay situaciones que pueden favorecer la resequedad: ambientes muy calefaccionados o con aire acondicionado, respiración bucal, ciertos medicamentos e incluso deficiencias nutricionales.
Si la sequedad es persistente, aparecen grietas que no cicatrizan o hay ardor frecuente, conviene consultar para descartar queilitis u otras condiciones.
Cómo mejorar la hidratación de los labios
La base está en la constancia y en elegir productos simples. Los bálsamos sin perfume, con ingredientes humectantes y oclusivos, suelen ser los más recomendados. También ayuda reaplicar durante el día, evitar arrancar pellejitos y usar protección solar labial cuando hay exposición.
