Como reemplazo de estrógeno o para reducir los niveles de colesterol malo, este alimento derivado de la soja es un punto a tener en cuenta para nuestra alimentación.
¿Qué es el tofu?
El tofu es leche de soja cuajada. Es decir, al líquido que se obtiene de remojar los granos de soja, molerlos y filtrarlos, se lo presiona y enfría, de una manera similar a la que se usa para producir queso de leche. El tofu es uno de los ingredientes básicos de la cocina tailandesa y china.
Este producto altamente recomendable para la salud se originó en China. La leyenda dice que fue descubierto hace unos 2.000 años por un cocinero que accidentalmente “arruinó” la leche de soya cuando le echó unas algas.
El tofu es una buena fuente de proteína y contiene todos los ocho aminoácidos esenciales. Es una excelente fuente de hierro y calcio, además de minerales como el manganeso, selenio y fósforo. Es también una buena fuente de magnesio, cobre, zinc y vitamina B1.
100 gramos de tofu contienen solo 70 calorías, con 8,2 gramos de proteína, 3,5 gramos de grasa, 1,5 gramos de carbohidrato y 0,9 gramos de fibra.
Se cree que la proteína de soya (de la que se deriva el tofu) ayuda a reducir los niveles de colesterol malo.
El tofu contiene fitoestrógenos llamados isoflavonoides, que tienen una estructura similar a la de la hormona femenina estrógeno e imitan la función de ésta en el cuerpo. Así, se vinculan a los sitios receptores de estrógeno en las células humanas, incluyendo los de los senos, lo que potencialmente reduce el riesgo de cáncer de mama.
Gracias al contenido de fitoestrógenos en la soja, muchas mujeres incluyen el tofu en su dieta cuando entran en la menopausia, que afecta la producción natural de estrógeno. Ingerir productos derivados de la soya puede ayudar a aliviar síntomas como los calores.
La genética y los factores medioambientales juegan un importante rol en la reacción que nuestros cuerpos tienen a ciertos alimentos, así que aún no se puede decir cuán beneficiosa es una dieta rica en fitoestrógenos.
La contra indicación: se recomienda que las mujeres que tienen o tuvieron tumores de mama sensibles al estrógeno restrinjan su consumo de soja a no más de cuatro porciones a la semana.
