El término grasa saludable generalmente se refiere a la grasa no saturada, una parte clave de la dieta mediterránea, que está relacionada con una reducción del riesgo de enfermedades crónicas. Buenas fuentes incluyen las aceitunas/aceite de oliva, palta/aceite de palta, aceite de girasol, nueces y semillas.
Los ácidos grasos omega-3 son un tipo específico de grasa no saturada que pueden reducir el colesterol y la inflamación. Se encuentran en los pescados de agua fría (salmón, sardinas), nueces, linaza, semillas de chía, semillas de cáñamo y vegetales de hoja verde oscuro.
Es importante saber que la grasa saturada también tiene un lugar en nuestro cuerpo, ya que su ingesta moderada ayuda a producir colesterol, hormonas y células. Buenas fuentes de grasa saturada incluyen el coco, el maní, las yemas de huevo y los productos lácteos. Evitá o limitá las carnes altas en grasa y altamente procesadas (como el salame, mortadela, cerdo, algunos tipos de res), ya que estos se han relacionado con un mayor riesgo de enfermedades crónicas.
Mientras que las grasas trans no tienen lugar en el cuerpo, ya que están hechas en laboratorio y pueden causar inflamación y dañar los vasos sanguíneos. Se encuentran en alimentos manufacturados/procesados y en fritos. Identificalas buscando la palabra “hidrogenado” en la lista de ingredientes debajo de la etiqueta de información nutricional.
