Cuando se habla de actividad física, es común pensar en ejercicios de fuerza, caminatas o entrenamientos cardiovasculares. Sin embargo, la movilidad también cumple un papel importante para mantener el cuerpo en buenas condiciones y facilitar los movimientos cotidianos.
Este tipo de ejercicios busca mejorar la capacidad de las articulaciones para moverse de forma controlada y con un rango adecuado, combinando flexibilidad, fuerza y coordinación.
Favorecen movimientos más cómodos
Acciones tan habituales como agacharse para levantar un objeto, girar el torso al estacionar el auto o alcanzar algo ubicado en un estante alto requieren una buena movilidad. Trabajarla de manera regular puede hacer que estos movimientos resulten más fluidos y demanden menos esfuerzo.
Pueden complementar otros entrenamientos
Incorporar algunos minutos de movilidad antes o después de una rutina puede ayudar a preparar el cuerpo para la actividad física o favorecer la recuperación posterior, según el tipo de ejercicio realizado. Además, una buena movilidad permite ejecutar distintos movimientos con una técnica más eficiente.
Ayudan a contrarrestar el sedentarismo
Permanecer muchas horas sentado frente a una computadora o mantener la misma postura durante largos períodos puede generar rigidez en determinadas zonas del cuerpo, especialmente en las caderas, la columna y los hombros. Realizar ejercicios de movilidad de forma periódica puede contribuir a aliviar esa sensación de rigidez y favorecer una mayor comodidad durante el día.
No requieren equipamiento
Una de las ventajas de este tipo de ejercicios es que, en la mayoría de los casos, pueden realizarse en casa y sin elementos específicos. Existen movimientos simples para cuello, hombros, columna, caderas, rodillas y tobillos que pueden incorporarse a la rutina diaria en apenas unos minutos.
