Los utensilios de silicona se han convertido en una opción muy utilizada en la cocina por su flexibilidad, resistencia al calor y porque no suelen rayar ollas ni sartenes.
Sin embargo, algunos hábitos cotidianos pueden acortar su vida útil o afectar su estado con el paso del tiempo.
Exponerlos a temperaturas más altas de las recomendadas
Aunque la silicona soporta altas temperaturas, cada producto tiene un límite indicado por el fabricante. Superarlo puede provocar deformaciones o deteriorar el material.
Utilizar elementos cortantes sobre la silicona
Cuchillos u otros utensilios con filo pueden generar cortes o marcas que favorezcan el desgaste, especialmente si se aplican con fuerza.
No limpiarlos correctamente
Después de cada uso, conviene lavarlos para eliminar restos de grasa o alimentos. Si quedan residuos adheridos durante mucho tiempo, pueden resultar más difíciles de remover.
Guardarlos de forma inadecuada
Doblarlos en exceso o colocar objetos pesados sobre ellos durante largos períodos puede favorecer que algunos utensilios pierdan su forma original.
Reemplazarlos cuando presenten daños
Si la silicona tiene grietas, cortes o un deterioro visible, lo más recomendable es sustituir el utensilio para evitar inconvenientes durante su uso.
