El gesto adusto de Gerardo Martínez, líder de la UOCRA y hombre fuerte de la CGT, a la salida de la Casa Rosada lo resumía todo. El Consejo de Mayo de este miércoles estuvo lejos de ser la reunión para discutir la reforma laboral que tanto pedía la central.
Apenas fue una presentación de puntos principales, pero sin detalles ni posibilidades de un ida y vuelta. Ante este nuevo desplante, los gremios aceleran la alianza con pymes y dejan un mensaje a la Rosada: «Vamos a ir a la confrontación si no somos escuchados».
La alianza con pymes
Uno de los mayores desafíos de la CGT, será sumar aliados en el sector empresarial. Tarea difícil, si las hay. Sobre todo, si se tiene en cuenta que algunos de los puntos que circulan del proyecto de reforma laboral son pedidos históricos de varias cámaras empresariales. Sin embargo, desde Azopardo aspiran a romper ese frente y conseguir voluntades en el sector pyme.
Este miércoles, el triunvirato de la CGT recibió a representantes de la Confederación General Empresaria de la República Argentina (CGERA) y la Confederación Argentina de la Mediana Empresa (CAME), entidades que agrupan a un numeroso conjunto de cámaras Pymes de todo el país. «Hubo buena sintonía», confiaron a este medio desde la central.
Fue un intento para romper la percepción de que todos los empresarios apoyan la reforma del gobierno. En el encuentro, salieron con una postura en común: saber de qué se trata el proyecto (hoy desconocido) y rechazar la injerencia estatal en la relación entre trabajadores y empresarios.
«Nos fuimos con la seguridad de que no van a ser reformas que vengan a solucionar los problemas de empresarios y trabajadores«, confiaron a este medio desde el triunvirato de la CGT.
Si será suficiente o no para influir en la discusión en el Congreso está por verse, pero es claro que sin usar todas las cartas, las muchas o pocas que tenga la CGT, será difícil pararse ante un gobierno envalentonado después de octubre.
