Método para rallar queso sin que se pegue al rallador

Rallar queso puede parecer una de las tareas más simples de la cocina, pero hay un detalle que suele complicarla: cuando queda adherido al rallador, se acumula entre los agujeros y hace que el proceso sea más lento y bastante más difícil de limpiar.

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Pero existe un truco muy sencillo para evitarlo y conseguir que se deslice con mayor facilidad. Solo hace falta un ingrediente que probablemente ya esté en ese sector del hogar.

El secreto está en el aceite

Antes de empezar a rallar, hay que pasar una pequeña cantidad de aceite sobre la superficie del utensilio. Puede hacerse con una servilleta de papel o con los dedos, procurando cubrir apenas la zona que se va a usar.

Después, solo hay que hacerlo como de costumbre. La fina capa de aceite ayuda a reducir la adherencia y hace que las hebras se desprendan con mayor facilidad, en lugar de quedar atrapadas en los agujeros.

El truco funciona especialmente bien con quesos semiduros y duros, que suelen dejar más restos. Además, al utilizar muy poca cantidad de aceite, no debería modificar de manera apreciable el sabor.

Un detalle que también ayuda

La temperatura del queso puede marcar una diferencia. Si está demasiado blando, tenderá a pegarse más. Por eso, cuando sea posible, conviene llevarlo unos minutos a la heladera antes de rallarlo.

 

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