Método práctico para guardar cables sin que se enreden

Una técnica utilizada por profesionales permite guardarlos de forma más ordenada y reducir la formación de nudos

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Auriculares, cargadores, alargues o cables de pequeños electrodomésticos suelen terminar hechos un nudo cuando se guardan de cualquier manera. Además de resultar incómodo cada vez que se necesitan, enrollarlos incorrectamente puede generar dobleces innecesarios y acortar su vida útil.

Un método sencillo para evitarlo consiste en enrollarlos siguiendo la técnica conocida como “over-under”, muy utilizada por técnicos de sonido y producción audiovisual para conservar los cables en buen estado.

Si bien puede parecer extraño al principio, pero al verlo en práctica resulta mucho más sencillo de replicar:

La técnica consiste en formar la primera vuelta de manera natural y, en la siguiente, girar levemente el cable con la mano antes de continuar el enrollado. Luego se repite el mismo patrón hasta terminar. Este pequeño cambio evita que el cable acumule tensión y hace que, al volver a usarlo, se desenrolle con mayor facilidad y sin formar nudos.

Para sujetarlos sin dañarlos, una vez enrollados, conviene mantenerlos unidos con una banda de velcro reutilizable o una tira diseñada para ese fin. También pueden utilizarse organizadores específicos para cables.

En cambio, es preferible evitar el uso de cintas adhesivas o elásticos muy ajustados, ya que con el tiempo pueden dejar residuos o ejercer demasiada presión sobre el revestimiento.

Más allá de la forma de enrollarlos, guardar los cables sin tirones, evitar doblarlos en ángulos muy pronunciados y desenchufarlos sujetando el conector en lugar del cable son hábitos que contribuyen a conservarlos en mejores condiciones durante más tiempo.

 

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