La Cámara de Diputados de la provincia establece un período de dos años de transición para que los productores se adapten a nuevos sistemas de control de malezas. En Misiones, el glifosato, se usa principalmente en los cultivos de té, yerba y tabaco, así como en producción frutihortícola.
Glifosato en la mira
El agrotóxico, introducido en el mercado global en 1974, es ampliamente utilizado en casi todas las producciones agrícolas misioneras por la fuerte presencia de malezas. Comenzó a adoptarse en las décadas del 70 y 80 reemplazando a la mano de obra que se utilizaba para desmalezar.
“El glifosato es un veneno y ya es tiempo de erradicarlo”, señaló Rafael Pereyra Pigerl, diputado provincial y titular de la Comisión de Recursos Naturales de Diputados, que confeccionó el dictamen favorable a la norma en 2022.
Marco legal
La norma, más allá del dato fuerte de la prohibición total del uso del herbicida de acá a dos años, se destaca por su aspecto positivo: la promoción de insumos orgánicos en reemplazo del químico y sus formulaciones. “Se han evaluado diferentes preparados en varios cultivos con resultados positivos, comprobando que el uso de bioinsumos puede generar mejoras en el rendimiento y efectos estimuladores del crecimiento en las plantas estudiadas. Además, son de bajo costo para el control de plagas y enfermedades y tienen menor riesgo de contaminación ambiental porque se fabrican con sustancias biodegradables y de baja o nula toxicidad, ya que cientos de microorganismos benéficos pueden contribuir al control biológico de plagas de plantas o animales, o incluso a mejorar la productividad de los cultivos a través de su incorporación en suelos y partes de la planta como los bioinoculantes, todo esto sumado a que representa una oportunidad para cientos de pequeños productores”, argumenta la Ley.
