Un descuido burocrático puede arruinar cualquier plan de viaje. Ante el flujo constante de personas que cruzan la frontera del país a través del Aeropuerto de Ezeiza o de Aeroparque -ya sea por turismo, negocios o placer-, los organismos migratorios encendieron las alarmas sobre un punto crítico: la fecha de caducidad del pasaporte.
En los puestos de control aéreos y terrestres, la tolerancia es nula. Presentarse con un documento vencido o sin el margen temporal exigido implica la denegación automática del acceso, dejando al pasajero en el punto de partida y sin margen de maniobra.
