Por qué siempre terminás usando las mismas cosas del placard

Un patrón cotidiano puede hacer que termines repitiendo más de lo que imaginás al vestirte

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Abrís el placard, ves un montón de ropa… y aun así terminás usando siempre lo mismo. No es casualidad ni falta de opciones: hay varios factores que hacen que ciertas prendas se vuelvan tus elegidas casi automáticas, mientras otras quedan olvidadas. Más que una cuestión de cantidad, tiene que ver con hábitos, comodidad y decisiones rápidas en el día a día.

La comodidad gana

Las vestimentas que ya sabés que te quedan bien y son cómodas tienen ventaja. Como no generan dudas, el cerebro las elige sin demasiado esfuerzo, sobre todo cuando estás apurado o no querés pensar demasiado. Esa seguridad hace que vuelvas a ellas una y otra vez.

Menos decisiones, menos esfuerzo

Elegir qué ponerse implica tomar decisiones, y eso también cansa. Frente a muchas opciones, el cerebro tiende a simplificar y repetir elecciones que ya funcionaron. Por eso, usar siempre lo mismo puede ser una forma de ahorrar energía mental.

La ropa más visible

Lo que está más a la vista dentro del placard tiene más chances de ser usado y lo que que queda al fondo o doblado debajo de otras cosas suele pasar desapercibido. La organización influye más de lo que parece en lo que terminás usando.

La relación con ciertas prendas

Algunas están asociadas a momentos, sensaciones o simplemente a cómo te sentís al usarlas y eso también influye en la elección. No es solo ropa: es cómo te hace sentir.

Cómo cambiar el hábito

Mover las prendas de lugar, dejar a la vista lo que usás menos o armar combinaciones con anticipación puede ayudarte a variar un poco más. No se trata de usar todo, sino de darle más oportunidades a lo que ya tenés.

 

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