Si el lavarropas empieza a sacudirse con fuerza durante el centrifugado, no siempre significa que tenga una avería. A veces, el problema aparece por una carga de ropa mal distribuida o porque el equipo no está apoyado de manera estable.
Sin embargo, cuando los golpes son intensos, se repiten en cada lavado o el aparato se desplaza de su lugar, conviene detenerlo y revisar qué está pasando antes de seguir utilizándolo.
Primero, revisá cómo está distribuida la ropa
Una de las causas más comunes es que las prendas se agrupen de un solo lado del tambor. Esto puede ocurrir al lavar una toalla grande, una manta o pocas prendas pesadas, que absorben agua y generan un desequilibrio durante el giro.
Si el equipo se sacude, pausá el programa y esperá a que el tambor se detenga por completo antes de abrir la puerta. Después, redistribuí las prendas y comprobá que la carga no supere el límite recomendado por el fabricante. Tampoco conviene lavar una sola pieza voluminosa si el manual indica que puede generar desequilibrios.
Comprobá si el equipo está nivelado
El lavarropas necesita apoyarse de manera firme sobre una superficie estable. Si una de las patas no toca bien el piso o el suelo es irregular, las vibraciones pueden aumentar, especialmente cuando el tambor gira a alta velocidad.
Con el aparato apagado, se puede comprobar suavemente si se balancea al presionar sus esquinas. Si se mueve, quizá sea necesario ajustar las patas regulables siguiendo las indicaciones del manual. No conviene colocar cartones u objetos improvisados debajo para intentar estabilizarlo, ya que pueden desplazarse durante el funcionamiento.
¿Es nuevo o empezó a vibrar después de mucho tiempo?
La antigüedad y la instalación también dan pistas. Si es nuevo o fue trasladado recientemente, conviene verificar que se hayan retirado los tornillos de transporte cuando corresponda. Estos elementos mantienen fijo el tambor durante el traslado y deben quitarse antes de usar el equipo, de acuerdo con las instrucciones del fabricante.
En cambio, si antes funcionaba con normalidad y empezó a golpear de repente, el origen podría estar en el desgaste o la falla de algún componente, como los amortiguadores, los resortes de suspensión o los rodamientos. Estas piezas requieren una revisión técnica y no deberían manipularse sin los conocimientos necesarios.
Cuándo conviene dejar de usarlo
Hay señales que no es recomendable ignorar: golpes metálicos fuertes, olor a quemado, pérdidas de agua, un ruido nuevo y persistente o desplazamientos importantes del electrodoméstico. En esos casos, lo prudente es detener el ciclo, desconectarlo si se puede hacer de forma segura y consultar al servicio técnico. Si el equipo está perdiendo agua cerca de una conexión eléctrica, no lo toques ni intentes desenchufarlo con las manos o el suelo mojados.
Antes de solicitar una reparación, también puede ser útil anotar en qué momento aparece la vibración: durante el lavado, al desagotar o solamente al centrifugar. Ese detalle ayuda a describir el problema y puede facilitar el diagnóstico.
