Algunos métodos simples pueden ayudar a aprovechar mejor esta fruta antes de utilizarla en recetas o bebidas.
A la hora de preparar una limonada, condimentar una ensalada o cocinar una receta, puede resultar frustrante cortar un limón y descubrir que tiene menos jugo del esperado. Aunque esto también depende de la variedad y del estado de la fruta, existen algunos trucos que pueden ayudar a aprovecharla mejor.
Uno de los más conocidos consiste en dejar el limón unos minutos a temperatura ambiente si estaba en la heladera. Cuando está muy frío, la pulpa suele estar más firme y libera el jugo con mayor dificultad.
Otro consejo es hacerlo rodar sobre la mesada ejerciendo una presión suave con la palma de la mano antes de cortarlo. Este movimiento ayuda a romper parte de las fibras internas y facilita la extracción del jugo.
Si se necesita obtener la mayor cantidad posible, también puede calentarse el limón en el microondas durante unos 10 a 15 segundos. El calor contribuye a ablandar la pulpa, aunque conviene no excederse para evitar que la fruta se caliente demasiado.
Al momento de exprimir, es recomendable cortar el limón a lo largo, en lugar de hacerlo por la mitad de manera transversal. Algunos especialistas sostienen que esta forma permite acceder mejor a los gajos y obtener una mayor cantidad de jugo, especialmente cuando se utiliza un exprimidor manual.
