Que un chico rechace las verduras no es raro. Sus sabores, texturas o colores pueden resultarle poco atractivos, y muchas veces forzarlos solo empeora la situación. La buena noticia es que existen estrategias para sumar vegetales a su alimentación sin convertir cada comida en una batalla.
- Predicá con el ejemplo
Los chicos imitan lo que ven. Si te ven comer verduras con naturalidad, es más probable que las acepten.
- Involucralo en la cocina
Dejar que participe en la elección y preparación —aunque sea lavando hojas o mezclando— le da curiosidad por probar.
- Empezá de a poco
En lugar de un plato lleno de verduras, sumalas en pequeñas cantidades, mezcladas con comidas que ya le gustan.
- Jugá con la presentación
Cortar en formas divertidas, usar colores variados o armar “brochettes” puede volver la comida más atractiva.
- Usá recetas camufladas
Salsas, muffins salados, tortillas o licuados son aliados para sumar verduras sin que se noten tanto.
- No lo fuerces
Evitar presionar o castigar por no comer. La idea es que la relación con los alimentos sea positiva.
- Celebrá los avances
Aunque solo pruebe un bocado, reconocelo. De a poco, su paladar se va acostumbrando.
