El dirigente también sostuvo que las denuncias en su contra forman parte de una serie de acusaciones que calificó como infundadas, comparándolas con otros episodios que el bolsonarismo considera montajes judiciales o mediáticos, en el marco de una supuesta persecución política en su contra.
Pese a la presión judicial, Bolsonaro descartó una retirada de la vida política y envió un mensaje de respaldo a sus seguidores: «No acabó el juego, vamos a continuar luchando», aseguró, al tiempo que prometió retomar una participación más activa en la conducción del espacio opositor, pero desde los Estados Unidos, donde vive bajo la protección de Donald Trump.
«Yo voy, a partir de ahora, a volver a estar activo aquí para trocar ideas con ustedes, ejercer ese liderazgo que ustedes me dieron, hacer lo que estuviera a nuestro alcance para tener esa resistencia en el Congreso Nacional», dijo.
Según explicó, el próximo paso será concentrar los esfuerzos en el Congreso Nacional, donde buscarán fortalecer su capacidad de influencia. En ese sentido, señaló como uno de los objetivos prioritarios la elección de Rogério Marinho para la presidencia del Senado, una posición que el bolsonarismo considera clave para reorganizar sus fuerzas y enfrentar al oficialismo en los próximos años.