Remedios caseros contra el dolor de muelas

En el interior de cada diente hay un nervio de una sensibilidad exquisita. El dolor es la manera que tiene la naturaleza de ex­presar que algo está molestando a ese nervio. En muchos ca­sos, el problema es una caries: la capa externa que protege al diente –el esmalte– fue corroída por los ácidos y las bacterias, llegando hasta el nervio. El problema también puede ser una muela partida. Las causas también pueden ser: una infección, un absceso, o una amalgama o corona faltante.

Mientras esperas poder visitar al dentista para que solucione la causa de fondo, acércate a la despensa en busca de algo que te alivie.

  1. Lo primero es lo primero

Para cuidar tu dentadura, seguí estas reglas:

  • Antes de cepillarte los dientes por la mañana, hace un buche con vinagre de manzana. Elimina manchas, blanquea los dientes y mata las bacterias de la boca y encías.
  • Cepilla los dientes y usa hilo dental por la mañana y por la noche y, si es posible, después de cada comida. Si no podes cepillarte después de comer, bebé algo de agua y enjuágate la boca.
  • El cepillado debe ser suave y prolongado. Sostén el cepillo de dientes como si fuera un lápiz; aplica un movimiento cir­cular y continúa por lo menos dos minutos. Mucha gente se cepilla con demasiada fuerza y poco tiempo.
  • Visita al dentista como mínimo dos veces por año.
  1. Remedios caseros

Aplica clavo de olor: es un remedio tradicional para adormecer los nervios y hoy se sabe por qué: el principal com­puesto químico de esta especia, que proviene de los capullos secos de una planta perenne, es el eugenol, un anestésico natural. Pero se debe emplear con cuidado. Verter el aceite sobre el área dolorida puede empeorar el dolor si cae sobre la encía sensibilizada o la lengua. Para evitar eso, echa dos gotitas de aceite de clavo de olor sobre una mota de algodón y colócala en el diente propiamente dicho, hasta que el dolor ceda. Para hacer más rápido, usa una pizca de clavo en polvo o coloca un clavo de olor entero sobre el diente. Mastícalo brevemente para liberar el aceite y mordé sosteniéndolo en el lugar, una media hora o hasta que el dolor se atenúe.

Combina jengibre y ají picante: mezcla partes iguales de estas dos especias picantes con agua para formar una pasta. Forma una bolita de algodón e imprégnala con la pasta. A continuación, coloca el algodoncito sobre el diente, con cuidado de no tocar las encías o la lengua, y déjalo hasta que el dolor desaparezca (o todo lo que puedas soportar; es probable que arda). Estas especias se pueden usar juntas o por separado; ambas son analgésicas. Se probó que el jengibre y el ají picante son efectivos contra el dolor de la artritis y que el principal componente químico del ají picante –la capsaicina– bloquea los mensajes que transmiten el dolor al cerebro.

Taponar la muela dañada: si lo que causa el dolor es un diente fracturado o partido, o una caries, tapar la pieza con­tribuirá a frenar el dolor hasta que puedas acudir al dentista. La goma de mascar sin azúcar funciona bien, y también la cera de velas, enfriada pero aún blanda. Algunos sanadores tradicionales recomiendan también el uso de jengibre tostado para tapar la muela que duele y así reducir el dolor. Simple­mente, mordé apretando el trocito de jengibre cocido.

Un lavado con sal: con una cucharadita de sal disuelta en una taza de agua hirviendo que se ha dejado enfriar se pre­para un enjuague bucal analgésico. Hace un buche en toda la boca, durante unos 30 segundos, y escupilo.

 Con un saquito de té negro: los taninos astringentes que contiene el té negro fuerte pueden aplacar el dolor, al hacer disminuir la hinchazón. Coloca un saquito de té húmedo apoyado contra la muela afectada.

Manteca de maní y mostaza: algunos curanderos naturis­tas lo recomiendan, para una emergencia. Es una versión comestible de la cataplasma de mostaza que calma los dolores musculares. En este caso, se recubre un trocito de manteca de maní con una pequeña can­tidad de mostaza en polvo y se lo adhiere sobre la muela, con la parte de la mostaza hacia abajo. La mostaza provoca una contra-irritación, como la caps­aicina del ají picante, que puede interferir con los mensajes de dolor que el cuerpo transmite al cerebro. La manteca de maní mantiene la mostaza adherida a la muela.

  1. Cuándo consultar al médico

La mayoría de las personas experimenta algún episodio aislado de dolor de muelas o maxilares; recordalo para informar al dentista en la próxima visita. Pero si el dolor es recurrente, no esperes. Pedí una consulta, en particular si el dolor es muy intenso, si duele el hueso de la mandíbula o se percibís un latido (además del pulso), si sabes que ha perdido una amalgama o una corona o si la muela está fracturada.

 

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