Tener una salsa base lista puede salvar almuerzos y cenas en minutos. Sirve para pastas, carnes, wraps, verduras o bowls, y evita recurrir siempre a opciones ultraprocesadas. Esta versión es simple, rendidora y se conserva bien en la heladera varios días.
Además, podés ajustarla según lo que tengas en casa o tu preferencia de condimentos. Prepararla en cantidad y guardarla es una estrategia práctica para la semana.
Ingredientes
– Dos tomates perita grandes maduros (o 1 lata chica de tomate triturado)
– 1/2 cebolla chica
– Un diente de ajo
– Dos cucharadas de aceite de oliva
– Sal y pimienta a gusto
– Una cucharadita de orégano seco (opcional)
– Unas hojas de albahaca fresca (opcional)
Paso a paso
1- Picar bien chico la cebolla y el ajo.
2- Calentar el aceite de oliva en una sartén a fuego medio.
3- Rehogar la cebolla hasta que esté transparente.
4- Agregar el ajo y cocinar unos segundos más.
5- Incorporar el tomate triturado o los tomates picados.
6- Condimentar con sal, pimienta y orégano.
7- Cocinar a fuego bajo entre 10 y 15 minutos, hasta que espese.
8- Apagar el fuego y sumar la albahaca si se desea.
9- Dejar enfriar antes de guardar.
Cómo conservarla
Guardar la salsa en un frasco hermético limpio dentro de la heladera. Bien cerrada, suele durar entre 4 y 5 días. También se puede freezar en porciones para tenerla lista por más tiempo.
Ideas rápidas para usarla
– Como base para pastas o ñoquis.
– Para sumar a wraps o sándwiches calientes.
– Sobre verduras al horno.
– Como salsa para huevos o pollo a la plancha.
– Para enriquecer un arroz rápido.
