La crecida del río Paraná volvió a poner la atención sobre las zonas costeras de la ciudad de Santa Fe. Ante la posibilidad de que algunas familias deban abandonar sus viviendas, la Municipalidad avanza en la preparación de un centro de asistencia integral en la zona de Alto Verde, donde prevé instalar esta semana 27 módulos habitacionales.
El operativo se desarrolla en el marco de los preparativos municipales ante el fenómeno de El Niño y contempla una primera respuesta para vecinos del sector de la Vuelta del Paraguayo. Según explicó a los medios el coordinador de Gabinete municipal, Víctor Hadad, hay 17 grupos familiares identificados que podrían necesitar alojamiento si el avance del agua afecta sus hogares.
“No sabemos qué va a pasar”, aclaró el funcionario al describir el escenario que sigue el Municipio. Según señaló, el último informe disponible del Instituto Nacional del Agua (INA) ubicaba la altura prevista del Paraná hacia fines de octubre en torno a los 4,70 metros, todavía por debajo de los niveles de alerta y evacuación.
Hadad remarcó que la instalación de los módulos responde a una decisión preventiva. También indicó que el INA pasó de emitir un informe semanal a publicar dos, los martes y viernes, para seguir la evolución del río.
Cómo serán los módulos y la asistencia
Las unidades se instalarán a partir de un convenio que la Municipalidad firmó a comienzos de septiembre con la asociación civil TECHO. Cada módulo tendrá 18 metros cuadrados y contará con pilotes que permiten su colocación en terrenos no nivelados, lo que reduce la necesidad de realizar movimientos de suelo.
Al momento de la entrevista, Hadad informó que el predio ya contaba con cerco perimetral y reflectores, y que estaba prevista la llegada de los primeros módulos durante la jornada. Las unidades dispondrán de iluminación central y permitirán que las familias conecten una heladera y otros elementos eléctricos de uso cotidiano.
El centro también tendrá recolección de residuos, atención sanitaria y asistencia alimentaria. El funcionario explicó que la intención es acompañar a las personas durante toda la contingencia: “Son personas que merecen una atención digna”, sostuvo.
El Municipio ya mantiene conversaciones con los 17 grupos familiares que podrían necesitar esa respuesta. Según detalló Hadad, algunos vecinos cuentan con allegados con quienes preferirían alojarse, mientras que otros aceptarían trasladarse al centro si la situación lo requiere.
Una ciudad atravesada por las crecidas
Para explicar por qué la prevención debe sostenerse en el tiempo, Hadad repasó los antecedentes de Santa Fe. Según precisó, desde 1980 se registraron 21 crecidas del Paraná por encima de los 5,30 metros. A esos episodios sumó la inundación del Salado de 2003 y la emergencia por lluvias de 2007.
“En los últimos 46 años hemos tenido un evento de esta naturaleza cada dos años”, señaló. En ese marco, sostuvo que la condición de Santa Fe como valle de inundación exige una preparación permanente y un acompañamiento que respete la dignidad de los vecinos afectados.
Consultado sobre la infraestructura, afirmó que, aunque existen obras pendientes, la ciudad está “en líneas generales” bien preparada. Mencionó unos 400 kilómetros de desagües entubados, canales a cielo abierto, estaciones de bombeo y 5200 bocas de tormenta.
También advirtió que los residuos pueden impedir el funcionamiento de ese sistema. Relató que encontraron colchones y bolsas grandes en desagües, además de puertas de autos en reservorios, y pidió evitar que la basura llegue a cunetas, canales y bocas de tormenta.
“Insisto, la responsabilidad es nuestra como Municipalidad”, expresó Hadad, aunque remarcó que mantener limpios los desagües requiere también del compromiso de los vecinos para facilitar el escurrimiento del agua.
