Súper Niño: el SMN advierte que será “fuerte o muy fuerte” en el centro-este del país y crece el riesgo de inundaciones

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El Servicio Meteorológico Nacional anticipó que el Súper Niño alcanzará una intensidad “fuerte o muy fuerte” en el centro-este de la Argentina, una condición que eleva el riesgo de lluvias abundantes y graves inundaciones durante los próximos meses. Las imágenes de los anegamientos en el Gran Buenos Aires podrían repetirse como consecuencia de esta anomalía climática.

Las graves inundaciones en el Gran Buenos Aires podrían repetirse en los próximos meses como consecuencia del Súper Niño
Las graves inundaciones en el Gran Buenos Aires podrían repetirse en los próximos meses como consecuencia del Súper Niño.

Mendoza es una de las provincias más sensibles a los efectos del fenómeno. Por eso, científicos del CONICET y del Instituto Argentino de Nivología, Glaciología y Ciencias Ambientales (IANIGLA) desarrollaron una herramienta que permite seguir en tiempo real el comportamiento de distintas variables hidrológicas y meteorológicas en la provincia.

El Portal Hidroclimático no solo registra la evolución de las nevadas: también fue pensado para anticipar escenarios que puedan afectar a Mendoza. Entre sus funciones figuran las alertas por inundaciones y sequías y simulaciones para planificar cosechas y administrar los embalses.

“El Portal Hidroclimático surge como respuesta a la necesidad histórica de integrar la amplia masa de información ambiental dispersa en distintas instituciones del país”, explicó Ezequiel Toum, doctor en Ingeniería especializado en Hidrología e investigador del IANIGLA. “La herramienta no solamente puede utilizarse para la gestión del agua, sino también para la gestión del riesgo”, agregó.

Los efectos de El Niño ya se sienten en distintas partes del planeta. En el Atlántico Norte, el fenómeno aumenta la cizalladura del viento, es decir, los cambios de velocidad y dirección de las corrientes de aire según la altura, lo que dificulta que las tormentas se organicen y se conviertan en huracanes. Eso explica que Isaías, el primer huracán del año en esa zona, recién se haya formado en octubre, cerca del final de la temporada que va del 1 de junio al 30 de noviembre.

En el Pacífico ocurre lo contrario: la actividad está muy por encima de lo normal. Simón se convirtió en huracán de categoría 3 y avanza hacia la costa de México, con vientos de 195 kilómetros por hora y la posibilidad de llegar a categoría 4 antes de tocar tierra cerca de Colima y Jalisco, con riesgo para Puerto Vallarta. En California, un fuerte oleaje dañó viviendas y anegó calles mientras los vecinos se preparaban para la llegada de la tormenta tropical Rachel, que podría tocar tierra el domingo cerca de la frontera con México.

En el sudeste asiático, la sequía agravada por El Niño alimenta desde hace dos meses una ola de incendios forestales en Indonesia. El humo provoca una densa calima que redujo la visibilidad en Singapur, donde la calidad del aire oscila entre insalubre y muy insalubre, y que ya llegó a Vietnam y Filipinas, afectando a más de 40 millones de personas.

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