La limpieza y cuidado de las puertas de madera son fundamentales para que no se desgasten, pierdan color o se deterioren con el tiempo.
El uso diario, el polvo, la humedad y la exposición al sol pueden hacer que se vean opacas o dañadas si no se las mantiene correctamente.
Puertas de madera natural o sin barniz
No tienen barniz ni laca, por lo que son más porosas y sensibles a manchas y humedad. Algunos consejos:
– Sacá el polvo regularmente con un plumero o un paño de microfibra, limpiando también el marco y las bisagras.
– Para suciedad más pegada, podés usar vinagre blanco diluido en agua, jabón natural, o aceites como el de oliva o almendras, e incluso cera de abeja para devolverles brillo.
– Si decidís usar amoniaco, hacelo solo de manera ocasional, con guantes y en un lugar ventilado, porque puede desgastar la madera.
Puertas barnizadas o lacadas
El barniz protege la madera y les da brillo, así que hay que ser cuidadoso con los productos:
– Vinagre de manzana diluido en agua ayuda a remover manchas y mantener el brillo.
– Mezclas de vinagre y aceite de oliva pueden limpiar suciedad y revitalizar un barniz opaco.
– Jabón neutro es ideal para la limpieza diaria, retirando los restos con un paño húmedo y secando bien después.
– Evitá disolventes o productos muy agresivos que puedan dañar la capa protectora.
Suciedad difícil o manchas persistentes
Cuando tienen manchas muy pegadas:
– Podés preparar una pasta con bicarbonato, jabón líquido y limón para frotar suavemente sobre las manchas.
– Alcohol en poca cantidad ayuda a quitar marcas de tinta o bolígrafo, pero siempre probando primero en un sector pequeño y secando enseguida.
Trucos y cuidados generales
– Limpiá las manchas apenas aparezcan, así es más fácil sacarlas.
– Siempre seguí la veta de la madera al limpiar, de arriba hacia abajo.
– Antes de usar cualquier producto, probalo en una zona pequeña y poco visible.
– Las manchas de grasa pueden tratarse primero con talco antes de limpiar.
– Hidratar las puertas de manera regular evita que se raje la madera.
– No dejes que el agua o limpiadores toquen el borde inferior de las puertas.
– Evitá la exposición directa y prolongada al sol para que el color no se altere.
– Programá una limpieza semanal para mantener el polvo controlado y reducir la necesidad de limpiezas profundas.
