Perejil, cilantro, albahaca, menta o ciboulette pueden aportar aroma y sabor a una gran variedad de preparaciones, pero también tienen un punto débil: suelen deteriorarse con rapidez si no se almacenan correctamente.
Afortunadamente, algunos métodos sencillos pueden ayudar a prolongar su frescura y reducir el desperdicio de alimentos.
1- Guardarlas como si fueran un ramo de flores
Las hierbas de tallo largo, como el perejil o el cilantro, pueden conservarse mejor si se colocan en un recipiente con una pequeña cantidad de agua. El procedimiento consiste en cortar apenas la base de los tallos, introducirlos en un vaso y cubrir las hojas de forma ligera con una bolsa limpia antes de llevarlas a la heladera.
Este método ayuda a mantener la hidratación y puede extender su vida útil durante varios días más.
2- Evitar el exceso de humedad
Aunque necesitan conservar cierta hidratación, demasiada humedad puede acelerar el deterioro. Una estrategia útil consiste en envolver las hierbas en papel de cocina apenas húmedo y colocarlas dentro de un recipiente o bolsa hermética.
De esta manera se crea un equilibrio que ayuda a evitar tanto la deshidratación como la acumulación de agua que favorece la aparición de hojas marchitas o manchas.
3- Congelarlas para usos futuros
Cuando resulta difícil utilizarlas a tiempo, la congelación puede ser una buena alternativa. Una opción práctica es picarlas y colocarlas en cubeteras junto con un poco de agua o aceite de oliva. Una vez congelados, los cubos pueden usarse directamente en sopas, salsas o guisos.
Aunque algunas hierbas pueden perder parte de su textura original al descongelarse, suelen conservar gran parte de su aroma y sabor.
