La mujer relató que primero le pidió sus datos y después le dijo “qué linda piel tenés”. Tras esto, comenzó a tocarle las piernas. Luego, según su denuncia, llevó una mano hacia su zona íntima y la abusó sexualmente.
La paciente intentó alejarse, gritó y pidió ayuda dos veces, pero como estaba parcialmente sedada y no tenía colocadas sus prótesis dentales, explicó que no podían entenderla con claridad. Finalmente, una enfermera logró escucharla y el anestesiólogo ya se había retirado del lugar.
La mujer contó lo ocurrido y, tras cancelarse la operación, realizó la denuncia en una comisaría esa misma noche, acompañada por sus familiares.
Las advertencias de los enfermeros
Uno de los puntos centrales del fallo fueron los testimonios de cuatro enfermeras y un enfermero. Los trabajadores contaron que antes del abuso denunciado ya habían advertido a sus superiores sobre situaciones sospechosas protagonizadas por el médico.
Según sus declaraciones, el anestesiólogo solía quedarse a solas con pacientes sedadas, cerraba las cortinas de los boxes y, en algunas ocasiones, pedía encargarse personalmente de la sedación. También señalaron que habían encontrado pacientes con las piernas levantadas o con el camisolín corrido luego de que el médico permaneciera solo con ellas.
Los enfermeros aseguraron que comunicaron esas situaciones a las autoridades del hospital. Sin embargo, según el fallo, se decidió que fueran ellos mismos quienes vigilaran al médico.
La Justicia Civil consideró que el hospital debía haber tomado medidas para prevenir nuevos hechos y concluyó que existió una responsabilidad del centro médico por no haber actuado de manera adecuada ante las advertencias.
La condena al anestesiólogo
En la causa penal, el anestesiólogo fue condenado en octubre de 2023 a ocho años de prisión. Luego apeló y la Cámara de Casación Penal redujo la pena a tres años y seis meses de prisión, además de imponerle una inhabilitación especial perpetua para ejercer la medicina.
En paralelo, la Justicia ordenó investigar otros dos posibles casos que habrían involucrado al mismo anestesiólogo, según publicó La Nación.
La defensa cuestionó la acusación y sostuvo que la mujer podía haber sufrido una alteración de la percepción debido a su estado de salud y a la medicación que había recibido. Sin embargo, tanto la Justicia penal como la civil consideraron determinantes los testimonios de los trabajadores del hospital y demás elementos incorporados a la causa.
La condena penal todavía no está firme: actualmente hay un recurso de queja en trámite ante la Corte Suprema de Justicia de la Nación.