La moderación fue un punto clave de esta investigación. Las personas que bebían más de la cantidad sugerida a diario tenían alrededor de un 6 % más de riesgo de cirugía de cataratas en comparación con las personas que bebían cantidades bajas o moderadas de alcohol. El consumo moderado se definió como alrededor de 6,5 vasos de vino a la semana.
Estudios anteriores también han sugerido que el vino tinto y las dietas ricas en antioxidantes pueden prevenir el desarrollo de cataratas. “El desarrollo de cataratas puede deberse al daño gradual causado por el estrés oxidativo durante el envejecimiento”, explicó Sharon Chua, M.D., autora principal del estudio. «El hecho de que nuestros hallazgos fueran particularmente evidentes en los bebedores de vino puede sugerir un papel protector de los polifenoles antioxidantes, que son especialmente abundantes en el vino tinto.»
El vino tinto, hecho de uvas oscuras exprimidas, es una fuente de resveratrol, un antioxidante natural en la cáscara de las uvas. Los antioxidantes reducen el estrés oxidativo, que tiene clara relación con muchas enfermedades, incluyendo el cáncer y las enfermedades cardíacas.
Sin embargo, los investigadores recuerdan al público que el consumo regular de alcohol también está relacionado con muchas afecciones crónicas graves, como enfermedades cardíacas, diabetes y cáncer, y que este estudio no sugiere un consumo excesivo de alcohol ni cambios drásticos en el estilo de vida.